La horca y los zapatos del músico

Al acabar la segunda pieza musical el de la guitarra quiso tocar un solo de su instrumento para homenajear al muerto, se acercó al cajón y se quedó en el breve lapso de un minuto paralizado. Agitó su instrumento sobre la cabeza: Compadre Juan que hace usted metido en ese cajón muerto de la risa… Salga de ahí carajo… Vamos para un matrimonio lo necesitamos para que cante y baile… Vamos compadre…

Las orgías de Led Zeppelin

El terrible Bonzo, «The Beast», murió con solo treinta y dos años. El gran «padrino», el mánager Peter Grant, moría cinco años después por culpa de un ataque al corazón. Ese día, Led Zeppelin, como el Hindenburg, ardió en los mismos infiernos. Durante doce años el zepelín había sido el objeto más vicioso, violento, machista, pervertido y excesivo de la historia del rock.

El Etnógrafo

Más de dos años habitó en la pradera, bajo toldos de cuero o a la intemperie. Se levantaba antes del alba, se acostaba al anochecer, llegó a soñar en un idioma que no era el de sus padres. Acostumbró su paladar a sabores ásperos, se cubrió con ropas extrañas, olvidó los amigos y la ciudad, llegó a pensar de una manera que su lógica rechazaba. Durante los primeros meses de aprendizaje tomaba notas sigilosas, que rompería después, acaso para no despertar la suspicacia de los otros, acaso porque ya no las precisaba.

Para un aprendiz de crítico

Y si añade que cada nación está históricamente «obligada» a satisfacer la necesidad colectiva del héroe o del conductor político, pero no la del artista, porque el arte no es respuesta a ninguna necesidad colectiva, plebiscitaria o democrática, usted correrá el riesgo de aparecer como reaccionario político y como conspirador detestable contra la única gloria indiscutible para toda sociedad: la gloria del arte nacional.