Cambio, un poema de Roy Fuller

Roy Fuller Poet

Roy Fuller (1912-1991): representa un modelo de escritor que se extinguió hace años. Descontando los cinco años (1941-1946) que pasó en la Royal Navy, trabajó toda su vida como abogado en una sociedad de préstamo inmobiliario. Ello no le impidió ser un poeta y novelista prolífico, que aprovechaba las tardes y los fines de semana para cumplir con su vocación; un perfecto «hombre de nueve a cinco [nine-to-five man] que vio la poesía» –como describió Heaney a Philip Larkin–, algo que solo es posible en sociedades tan reguladas y estructuradas como la Inglaterra de los años cincuenta y sesenta, y en un momento en que las obligaciones laborales no habían colonizado aún todas las horas del día.

Fue profesor de poesía en la Universidad de Oxford  (1968-1973) y el poeta John Fuller es su hijo. En 1966, Anthony Powell, dedicó a Roy Fuller, su novela “El  arte del soldado”, el octavo volumen de su obra maestra, “Una danza para la música del tiempo”.


Cambio

Ahora que los bárbaros han alcanzado Picra,

y que la nueva música se escribe en escala dodecafónica,

y que me acerco, como sea, a mi cuarenta aniversario,

no quiero fingir más.

 

Dejaré de expresar mi fe en el halagüeño

futuro de los hombres, y aceptaré la evidencia

de un par de guerras tristes y de innumerables

revoluciones abortadas.

 

Dejaré de atribuir la estupidez de los esclavos

a sus amos y a su alimentación, y diré

llanamente que son enemigos de la cultura,

del progreso y de la limpieza.

 

De las organizaciones avanzadas, de los cuadernos trimestrales

que gustan de versos atrevidos, de los puestos

de los comités, de las cartas con protestas varias,

me apartaré en seguida.

 

Cuando me llamen reaccionario yo sonreiré,

seguro desde otra dimensión. Cuando digan:

“Cinna dejó de interesarnos”, sabré entonces

lo bien que reflejo estos tiempos.

 

La clase gobernante creerá que estoy con ella

y hará amistosas propuestas, pero me marcharé

al lugar más alejado de Picra y escribiré poemas

sobre el sino fatal que espera a todos hirviendo.

 

El que sea feliz en esta época y en este lugar

es bobo o corrompido. Lo mejor es abdicar

de un mundo material y espiritual

sólo a medida de los bárbaros.


Traducción de Alberto Manent, en Antología de poetas ingleses modernos (1963).

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