El poema de la pelota – John Berryman

John Berryman

¿Qué será hoy del chico que perdió su pelota?

¿Qué, qué puede hacer? Yo lo vi.

Rebotándola feliz por la calle, y luego

Feliz… ¡Allí va en el agua!

De nada vale decir: “Oh, hay otras pelotas”.

Una honda pena sacude, aprieta al chico.

Cuando se detiene rígido, tembloroso, mirando a lo largo

De todos sus jóvenes días el puerto donde

Desapareció su pelota. No me entrometería con él.

Ni diez centavos ni otra pelota tienen valor. Ahora

El siente la primera responsabilidad

En un mundo de posesiones. La gente se adueña de pelotas,

Las pelotas siempre se perderán muchachito.

Y nadie vuelve a comprar una pelota. El dinero es exterior.

El está aprendiendo, tan lejos de sus desesperados ojos,

La epistemología de lo perdido, cómo ponerse de pie.

Sabiendo lo que cada hombre debe saber algún día,

Y lo que la mayoría sabe desde hace tiempo, cómo ponerse de pie.

Y gradualmente la luz vuelve a la calle.

Se oye un silbato, la pelota se pierde de vista.

Pronto una parte de mí explotará en el profundo y oscuro

Piso del puerto… Estoy en todas partes.

Sufro y me muevo, mi mente y mi corazón se mueven;

Con todo lo que me mueve, debajo del agua o silbando.

No soy un muchachito.


JOHN BERRYMAN (1914 – 1972): poeta norteamericano autor de Homage to mistress Bradstreet, tuvo desde niño una relación cercana con el suicidio. A los doce años descubrió el cadáver de su padre, que acababa de pegarse un tiro. Esta imagen inspiraría sus famosas 77 Dream Songs, poemario que acabó ganando el Pulitzer de poesía. Pese a sus éxitos literarios, quienes le conocieron hablaban de su carácter imposible: perverso, alcohólico y manipulador. En 1972, sumido en la desesperación, decidió saltar al Misisipi desde un puente de Minneapolis, con tan mala suerte que no cayó al agua y murió asfixiado con la cabeza atrapada en el barro de la orilla.

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