La otra cama – Karl Shapiro

En su testamento, firmado el 25 de marzo de 1616, William Shakespeare legaba todos sus bienes, determinando entre todos ellos, en una enigmática frase, lo que heredaba para Anne Hathaway: “A mi esposa, la segunda de mis mejores camas”. Cama en la que él moriría un mes después.

Karl Shapiro (1913 - 2000)
Karl Shapiro (1913 – 2000)

Por Karl Shapiro

En el nombre de Dios Omnipotente, Amén,
Yo, William Shakespeare, tomo la pluma
Y estando sano, lego
A Cristo mi alma y a los míos mi fortuna
Cuando muera,
Y para Ana, buena dama
Dejo mi nombre
Una mesa, una silla y la otra cama.

Dejo a Judith ciento cincuenta libras
Y otro tanto si sirve más de tres años
Mis calzas, ropa y todo traje mío
Azules tanto como rojos.
Y para Ana, buena dama,
Dejo mi nombre,
Una mesa, una silla y la otra cama.

Diez libras a mendigos, que coman y beban,
A Mister Thomas Cole, mi espada,
A Richard Burbae, a Cundell, Nash,
Hemminge y Hamlet, libras seis en efectivo.
Y para aquella con que me casé,
Que es Ana, buena dama,
Dejo mi nombre
Una mesa, una silla y la otra cama.

A Juana también dejo mi casa de Stratford,
Que las hermanas no han de quedar sin nada,
Y a sus hijos cinco libras a cada uno
Pagaderas un año después de mi muerte.
Y como digo,
Para Ana, buena dama,
Dejo mi nombre,
Una mesa, una silla y la otra cama,

En fin, a mi hija, Née Susana Hall,
Mis graneros, establos, tierras y todo,
Casas, verjeles, joyas y vajilla
Y esto a perpetuidad, a ella y sus herederos,
Hasta que mueran todos.
Pero, para Ana, buena dama,
Dejo mi nombre,
Una mesa, una silla y la otra cama.

Buena esposa, la mala suerte tiene la culpa,
De que te deje, cuando me muera,
Mi honor y mi nombre,
Una mesa, una silla y la otra cama.

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