Lecturas Perjudiciales

DEFENSA DE LA DERROTA

In Casa de citas on 8 abril, 2016 at 2:33 PM
Edward Hopper - Sunday (1926)

Edward Hopper – Sunday (1926)

Por Roberto Fontanarrosa

Se apoyará, primero, los brazos estirados, las palmas de las manos contra la pared. Respirará hondo y acompasadamente varias veces, hasta que el frío de la pared le llegue. Cerrará los ojos, no mucho tiempo. Sentirá entonces, penetrándole, un reposo húmedo. Será la tristeza. Algo tibio. Íntimo, casi fraterno. Decididamente poético. Eso. Poético. Se sentará entonces, sin mirar a nadie. Le punzarán algunas miradas furtivas. De reojo. No deberá hablar casi. Ni insultar. Deberá callar largamente. Sentirá entonces, creciéndole, un orgullo callado, quieto. Será la dignidad. Lo tomará del hombro, llenando con blandura el silencio que acompaña a los fracasos. No deberá llorar. Nunca. Tal vez apretar fuertemente la mandíbula. Un instante. Se pondrá de pie. Sentirá entonces, en el pecho, detrás de los labios, un escozor denso y aguachento. Será el romanticismo, que envuelve en una gasa tenue todas las derrotas. Tomará entonces su frágil fama, su trémulo orgullo antes impecable, se vestirá con ellos cuidadosamente, casi con cariño, y se marchará. No habrá las historias resonantes de la victoria, las felicitaciones sofocantes de la victoria. Estará solo. Y tendrá que caminar lento, pero no muy lento. Una mano en el bolsillo y un gesto vacío en la cara. Apenas una palidez quebradiza en la piel cubierta paternalmente por la solapa levantada. No habrá ni un solo amigo. Ni uno. O tal vez uno que respetará el momento, el silencio, la tristeza, que dejará caer casi con temor, o con respeto, una palmada leve sobre el hombro, como temiendo romper algo, como temiendo que se le desprenda al vencido ese fino revoque de melancolía, de nostalgia.

El vencido sacudirá una vez la cabeza, o dos, en agradecimiento, sin hablar, porque una palabra, un gesto amartillado en falso, puede precipitar el llanto. Y el vencido digno no se permitirá llorar ante terceros. Se marchará solo. Se preparará en su casa un café fuerte, negro, espeso y caliente. Se tomará la cara con las dos manos, para apretarse aún más sobre los párpados esa poesía inútil de las derrotas. Para fijarse sobre los pómulos todo el romanticismo suave e impalpable de las derrotas. Se podrá permitir, ahora sí, un gesto nervioso, un puñetazo corto y duro al aire dulzón de la cocina o bien sobre la mesa. Se podrá permitir, ahora sí, llorar con un llanto comprimido, convulsivo, desesperado y hondo contra el marco de la puerta del comedor. Deberá luego lavarse la cara, secarse los ojos con una toalla. Mirarse al espejo preguntándose si tenía realmente necesidad de llorar.

Y se sentará en el sillón de mimbre.

Tomará su café.

No se sentirá tan mal, después de todo.

 

Los trenes matan a los autos (1997)

Roberto Fontanarrosa

Anuncios
Borges todo el año

Literatura, periodismo y crítica cultural.

Tesis sobre el fracaso

Por L.C. Bermeo Gamboa

La Cultura de Yumbo

Somos lo que expresamos

Tediósfera

Un blog de Eduardo Huchín

Vallejo & Co.

literatura y más

Estafeta

Literatura, periodismo y crítica cultural.

Taller permanente de poesía (Yumbo)

Estudio de la forma y la poética

pornosonetos

Literatura, periodismo y crítica cultural.

Revista Cuadrivio

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

Antiguos Testamentos

Literatura, periodismo y crítica cultural.

Zoon Phonanta

Literatura, periodismo y crítica cultural.

Ignoria

Literatura, periodismo y crítica cultural.

Holismo Planetario en la Web

El Portal donde día a día hacemos realidad el sueño de una Nueva Gran Biblioteca Digital de Alejandría

Periodismo narrativo en Latinoamérica

Recopilación de crónicas periodísticas con chispa.

refinería literaria

Diario de un book doctor en español

El blog de Guillermo Schavelzon

La edición, el libro, los escritores

Una hoguera para que arda Goya

Literatura, periodismo y crítica cultural.

borgesyyo

Just another WordPress.com site

A %d blogueros les gusta esto: