Emily Dickinson – Selección de poemas

19 poemas de Emily Dickinson (1830 – 1886) traducidos por el poeta argentino Isaias Garde

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La luna está lejos del mar (387)

La luna está lejos del mar-
Y aún así, con manos ambarinas-
Ella lo lleva -dócil como un niño-
A lo largo de estipuladas arenas-

Él -obediente a su ojo-
Nunca pierde el rumbo-
Él viene de tan lejos -hasta el pueblo-
DE tan lejos – y se va.

Oh, Signor, Tuya es la mano de ámbar-
Mío -el distante mar-
obediente hasta al último mandato-
Que tu ojo se imponga sobre mí.

***

Querido Marzo, entra (1320)

Querido Marzo, entra.
Qué contenta estoy.
Te había estado esperando.
Quítate el sombrero,
debes de haber caminado mucho,
se te ve bastante agitado.
Querido Marzo, ¿cómo estás? ¿y los demás?
¿Dejaste bien a la Naturaleza?
Vamos, Marzo, sube las escaleras conmigo,
tengo tanto que contarte.

Recibí tu carta, y los pájaros.
Los arces no se enteraron de que venías
hasta que se los dije, qué rojas se pusieron sus caras.
Aunque, Marzo, perdóname,
no encontré un púrpura adecuado
para todas aquellas colinas que me encargaste colorear,
te lo habías llevado todo.

¿Quién llama? Es Abril,
traba la puerta,
no me va a perseguir,
tuvo un año para llamarme
y aparece ahora que estoy ocupada.
Pero estas pequeñeces parecen triviales
ahora que viniste.

Esa culpa es tan querida como el elogio
y el elogio tan sencillo como la culpa.

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Morir no duele tanto (335)

Morir no duele tanto-
Vivir nos duele más-
Aunque morir -es otro modo-
Algo, más allá de la puerta-

La costumbre del sur – del pájaro-
Que antes de las heladas-
Aprueba una mejor latitud-
Nosotros -somos- pájaros que se quedan-

Los temblorosos merodeando las puertas del granjero-
Por cuya esquiva migaja-
Reclamamos -hasta que las nieves compasivas-
Convenzan a nuestras plumas de que vayan a casa.

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He visto un ojo moribundo… (J547)

He visto un ojo moribundo
Dando vueltas y vueltas por una habitación –
En busca de algo – así parecía –
después se puso opaco –
después – oculto en niebla-
para al final – cerrarse
sin revelar aquello que – de haberlo visto –
lo hubiera bendecido.

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Concentré mi fuerza… (540)

Concentré mi fuerza en una mano
y marché contra el mundo.
Yo no era tan fuerte como David
aunque, sí, era el doble de audaz.

Lancé mi piedra pero fui yo
la única derribada.
¿Era Goliat tan enorme?
¿Era yo demasiado pequeña?

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Soy nadie, ¿vos quién sos? (260)

Soy nadie, ¿vos quién sos?
¿vos sos nadie también?
Entonces somos dos, ¡no lo cuentes!
Sabés, no tienen que enterarse

¡Qué insufrible es ser alguien!
¡Qué impudicia!, lo mismo que una rana,
todo el día declarando tu nombre
ante la admiración de la ciénaga

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Tantas veces creí que la paz había llegado… (739)

Tantas veces creí que las paz había llegado
Cuando la paz estaba aún muy lejos-
Como los náufragos -creen avistar la tierra-
En el medio del mar-

Y ceden en su empeño -solo para probar
Tan desesperadamente como yo-
Cuántas costas ficticias hay-
Antes de llegar al puerto.

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Nuevos pies recorren mi jardín J99 (F 79)

Nuevos pies recorren mi jardín—
Nuevos dedos remueven la tierra—
Un trovador en lo alto del olmo
Delata la soledad.

Nuevos chicos juegan sobre el césped—
Nuevos exhaustos descansan allá abajo—
Y todavía vuelve la primavera pensativa—
Y todavía la nieve puntual.

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Cualquiera que desencante… (J1451)

Cualquiera que desencante
A una sola alma humana
Por causa de irreverencia
Es culpable de todo-

Tan inocente como un pájaro
Tan nítida como una estrella:
Hasta que recibe la sugerencia siniestra
De que las cosas no son lo que son-

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Sin ver, aún conocemos (1518)

sin ver, aún conocemos-
sin conocer, adivinamos-
si no adivinamos, sonrisa y ocultamiento
y caricias a medias-

y temblamos y nos volvemos atrás,
seráfico temor-
es el innuendo del Edén
que dice: ¿te atreverás?

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Comió y bebió las palabras preciosas… (J1587)

Comió y bebió las palabras preciosas-
Su espíritu se fortaleció-
Nunca supo que era pobre,
Ni que su estructura era polvo-
Bailó a lo largo de los días sórdidos
Y esta herencia de alas
No era más que un libro – Cuánta libertad
Otorga un espíritu ligero-

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Mis mejores amigos… (932)

Mis mejores amigos son aquellos
Con los que no he cruzado una palabra-
Las estrellas que puntuales llegan al pueblo
Nunca me consideraron grosera
Aunque fracasé en dar respuesta
A su llamado celestial-
Mi rostro constante – reverente
Es suficiente cortesía-

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Dijiste que yo era grande… (J738)

Dijiste que yo “era grande” -un día-
Entonces soy “grande” -si a Vos te gusta-
O pequeña -o de cualquier tamaño-
Es más -soy del tamaño que quieras-
Alta -como el ciervo- ¿te parece?
O más pequeña -como el reyezuelo-
O de otras medidas
Que tengo vistas-

Decime de qué medida -es difícil adivinar-
Si tengo que ser rinoceronte
O ratón
Al mismo tiempo -para Vos-

Decilo -si tengo que ser la reina-
O el paje -para complacerte-
Lo soy -o nada-
U otra cosa -si es que se trata de otra cosa-
Con esta sola condición-
Adecuarme a Vos-

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Tráeme el atardecer en una copa (128)

Tráeme el atardecer en una copa,
examina los frascos de la mañana
y dime cuánto rocío hay;
y dime hasta dónde se movió la mañana,
dime a qué hora duerme el tejedor-
que urdió la amplitud del azul.

Consígname cuántas notas componen
el nuevo éxtasis del petirrojo
entre las ramas asombradas-
cuántos viajes emprende la tortuga-
cuántas copas comparten las abejas,
libertinas del rocío.

Y también, quién alzó los pilares del arco iris,
y quién conduce las dóciles esferas
con cuerdas de azul flexible.
Qué dedos sujetan las estalactitas-
quién lleva las cuentas de la noche,
para saber si alguno queda en deuda.

Quién construyó esta cabaña
y cerró sus ventanas de tal modo
que mi espíritu no es capaz de ver.
Quién me permitirá salir, algún día de fiesta,
breve pompa,
con aparejos de vuelo.

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La tierra tiene muchas claves… (J1775)

La tierra tiene muchas claves-
Donde no está la melodía
Está la península desconocida-
La belleza -escencia de la Naturaleza-

Pero testigo de Su Tierra-
Y testigo de Su Mar-
El grillo es su extrema
Elegía, para mí.

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La mariposa en el cielo (J1521)

La mariposa en el cielo
Sin conocer su nombre
Ni pagar impuestos
Ni tener hogar
Es tan alta como vos y como yo
Y más alta, creo.
Hay que elevarse sin suspirar jamás,
ese es el modo de sufrir-

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Aprendimos todo sobre el amor (568)

Aprendimos todo sobre el amor-
el alfabeto -las palabras-
un capítulo -después el poderoso libro-
Entonces -la revelación se cerró-
Y en los ojos de cada uno
Se entrevió una ignorancia-
Más divina que la niñez
Y cada uno para el otro, un niño-

Tratando de explicar
Lo que ninguno -entendía-
Ay, que la sabiduría es tan amplia-
Y la verdad -tan diversa.

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Estafé a los bosques… (41)

Estafé a los bosques,
A los confiados bosques.
Los árboles ingenuos
Ofrecieron sus fresas y su musgo
para halagar mi fantasía.
Revisé, curiosa, esas baratijas
Y las junté, hasta que me cansé y me fui.
¿Qué hará ahora la solemne cicuta?
¿Y qué opinará el roble?

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El lujo de comprender (J815)

El lujo de comprender,
Ese lujo sería
Verte una sola vez
Y volverme un Epicuro.
Cualquier Presencia Tuya
Traerá la novedad del alimento.
Poco recuerdo del hambre
Después de haberme surtido tan bien.

El lujo de meditar;
El lujo fue el banquete de Tu Rostro,
Don de suntuosidad

Para esos días normales, cuya mesa lejana
-única certeza que veo-
Está provista de sólo una migaja,
La conciencia de Ti.

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Isaías Garde: escritor argentino nacido en 1961. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía Milonga inconclusa y Variaciones sobre un mundo cuadrado. Actualmente trabaja en un volumen de traducciones de poesía norteamericana y en otra colección de poemas Máquinas del tiempo. Coordina talleres de creación literaria en modalidad presencial y virtual, también dirige la biblioteca virtual Ignoria y otros blogs de literatura y poesía como:

Antiguos Testamentos: cinco mil años de literatura fantástica.

Zoon Phonanta: traducciones de poetas en lengua inglesa.

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