Relecturas 2014

arcipestre-de-hita-libro-de-buen-amor-3774-MLA4863531739_082013-F

Por Lucas Montero (Poeta)

En el 2014 mis lecturas estuvieron encaminadas a resolver un interrogante que siempre me martilla el cerebro y es: cómo logró la lengua española adquirir un estatus de ilustración más allá del origen de sus pueblos primigenios y la multiculturalidad que le aportaron otros más, desde los antiguos pobladores de la península, los pueblos que la invadieron y los pueblos que ellos subyugaron en su bárbaro accionar imperialista.

En ese orden de ideas me remito al primer texto: EL LIBRO DEL BUEN AMOR del Arcipreste de Hita. Más allá de su marcada tendencia de resaltar las costumbres religiosas y su poderoso influjo castellano, se logra vislumbrar las raíces de la picaresca que más tarde se acrisola en El Buscón. Un detalle que puede pasar inadvertido al lector es la perfecta manera mundana de la descripción que hace el autor de sí mismo: “Muy ancho de cuerpo, piernas fuertes, membrudo, cabeza no pequeña, el cuello no muy largo, velloso, pescozudo, pelinegro, orejudo: las cejas separadas, negras como el carbón, es erguido su andar, tiene aires de pavón; muy fino en sus pasos, y en buena dirección”, resalto su buen humor y le agrego la paternidad de un estilo que se enmarcará en nuestro idioma que es la ironía. Un libro que acepta todo tipo de interpretación.

El siguiente libro es CANCIONERO Y ROMANCERO ESPAÑOL de Dámaso Alonso, que recoge la tradición poética española con cancioneros anónimos y cancioneros de autores conocidos, resalta muchas historias tradicionales pero es la viveza del verso lo que le permite sobrevivir en el tiempo a dichas historias: el abuelo Quevedo y su inmortal verso: “Polvo seré, pero polvo enamorado”. O esos versos anónimos y viscerales: “No quiero ser monja no, que niña enamoradica soy, dejadme con mi placer”. “Miraba la mar la mal casada, que miraba la mar como es ancha y larga”. “El amor de la doncella que fuera discreta y bella”. Eso sin nombrar el libro de POESÍA ESPAÑOLA DEL SIGLO DE ORO de Luis Rosales, la ANTOLOGÍA POÉTICA de Antonio Machado, donde se recoge admirablemente la tradición española.

Después de haberles releído, tuve la necesidad de revisar en Borges el acrisolamiento de esta tendencia y en su ANTOLOGÍA PERSONAL encuentro ese gran legado, las metáforas que universaliza, el tiempo, los espejos, en fin, lo que quiero resaltar es lo que logra en los versos finales de ese hermoso poema El instante, que  lo sintetizan todo “El hoy fugaz es tenue y eterno; otro Cielo no esperes ni otro Infierno”.

Sin resolver mi interrogante pero cargado de muy buenos pertrechos decidí  acudir a otras figuras, pero ya no de nuestra lengua, es así como recurrí a la Antología de Seamus Heaney, traducción de Joe Broderick. En él encuentro respuesta a algo que ya era una obsesión en mi quehacer y es el cómo retratar una realidad agobiante con un lenguaje trasmitido estéticamente, esa realidad que vivió la tierra del poeta, la misma de Yeats y los antepasados del traductor, el resultado me sorprende en su efecto en  poemas como: Víctima,  Norge,  Cavando, Norte, donde se nota la dinámica de una realidad con acontecimientos de la cotidianidad, la rebeldía y la barbarie y, por supuesto, la  sensibilidad propia del poeta que se refleja en la belleza de su lenguaje.

Y finalmente LA TRANSFORMACIÓN de Franz Kafka —que se tradujo como La metamorfosis —, que recrea una verdad del escritor y su madurez  ante lo que no podía contestarse sino desde el lenguaje literario. Adaptar la realidad en el lenguaje.

Anuncios