Mis re-lecturas del año

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Por Hernán Vargascarreño (Poeta, traductor y editor)

En los últimos años he tenido que releer más por necesidad que por gusto, pues el tiempo, implacable, aún no me alcanza para el placer de volver a las páginas de muchos libros que quiero releer. Mi trabajo de docente, tallerista y editor, me ocupan demasiado.

Memorias de Adriano fue el primer libro del año que releí, porque tomé la decisión de editar mi libro Tempus -escrito a lo largo de dos décadas- y guardado en los cajones del olvido. Así que para animarme a la edición le eché otra leída y volví a gozar con la pluma de Yourcenar.

Luego vino la poesía completa del cubano Luis Rogelio Nogueras, pues también por querer dedicarle un número de la revista de poesía Exilio, que dirijo, releí su obra reunida en el libro Hay muchos modos dejugar (Letras cubanas, 2005), hice mi propia selección y la edité en la revista número 23.

El tercer autor a quien siempre releo desde hace varios años es el venezolano Eugenio Montejo. Como su gran antología Alfabeto del mundo es solo antología y no poesía completa, me he dado a  la  tarea  de  conseguir  sus  libros,  uno a  uno,  para  poder  tener  el  placer  de leerlo completamente. Y así llegó a mis manos el último de sus libros, Fábula del escriba (Pre-textos, 2006), que leí con un gusto religioso y que me hizo releer su antología.

Lo mismo sucedió con el poeta español Francisco José Cruz, pues una sobrina pudo conseguirme en Venezuela su libro de Poemas reunidos 1998 – 2007, Hasta el último hueso (Ediciones el otro el mismo, 2007), libros que  ya  me  había  leído  en  ediciones  separadas,  pero  volver  a  Cruz  es  siempre  volver  al asombro. Y por último, dos poetas a los que siempre releo, solo por salud y por necesidad espiritual, son a Emily Dickinson y a Kavafis.

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