Palabras de grueso calibre

(Poemas de Aníbal Arias)

2016-04-11


precepto y lucha interior

 de visita a los enfermos

imagínense el cuidado que demandan

una voz interior me dice (no sé)

échales el humo a la cara

hazles ruidos

quiébrales los huesos

o

háblales de esa cosa inevitable


para que vean

 A veces sucede que no hay argumentación

lo bastante sólida para hacerme convencer

se quiebran la cabeza

me ponen las cosas al derecho y al revés

hacen comparaciones y ejemplos elocuentes

de una probabilidad irrefutable

de todo ésto me dicen

lo elemental es lo difícil

luego por mi cuenta y riesgo

ensartando una aguja me saco un ojo.


Así es

Solemne hijodeputa

ese soy yo

verdaderamente

soy un santo

me levanto a las seis

fustigo mis pecados

soy un santo

ayuno los fines de semana

visito a los inválidos

soy un santo

no veo más allá de mi nariz

soy un santo

qué importa que a alguien

le vuelen la tapa de los sesos

soy un santo

no escucho el grito del vecino

soy un santo

rezo al acostarme

soy un santo

soy un santo

duermo tranquilo

con mi ángel de la guarda.


Amigos míos

los poetas van a morir

a pedradas (les dan duro)

les siguen los pasos aunque no los quieran

los cuelgan

los matan

para ver cuál es la trascendencia

si resucitan

si reencarnan

los poetas deben morir

hacer un sacrificio a costa de los poetas

lastimarles

ahondarles las heridas

ellos deben morir

no importa la muerte

si es con agua

con fuego

a patadas

da igual 


 valiosos

a los padres de la patria

les levantan monumentos

junto a los árboles

que no demoran

las ramas en cubrirlos


mi gato poe

 de ojos brillantes

el fiel gato poe

se murió por mi olvido

nada de paños de lágrimas

ni de golpes de pecho

lo cierto es

que los gatos también comen tres veces al día


hijueputas malparidos

en los meses de septiembre y octubre

el hombre que vende la piña picada a peso

por el mal tiempo no saca el carrito

maldice su suerte

disparando palabras de grueso calibre

torpemente pronunciadas

en parte echándole la culpa a la lluvia

en parte

a quien le caiga el guante que se lo chante


de esas noches

buscamos en el viejo burdel

y

sus caras nos dicen del trasnocho

y tantas bebas que han tenido que mamarse

oímos por fin

en el viejo burdel

voces que salen del biombo

y

a no ser por el ruido de la radio

una palabra fea

hijueputas

qué miran


quince con nina

I

mueve 120 kilos en su 1 con 50 de estatura

un pie lo apoya sobre la puerta

un aviso detalla las tarifas

II

en el hotel un enano da los turnos

piezas hacinadas

los trapos de limpiarse el sobaco

pasan de mano en mano

III

piernas rechonchas abiertas en catre patiquebrado

acompasan un bolero desgarrador a flor de labio


 

definitivamente

en lo más profundo conservo un aire religioso

doy gracias al señor

por cada hembrita

que amanece a mi lado


 

acto fallido

a pesar de las buenas intenciones

del trabajo con mano hábil

el culo de cecilia

nunca fue mío

lamentable

lamentable


mi compadre

el joven vecino de celda

de unos veinte años

en las noches se transforma

aúlla

y deja correr por sus mejillas

gruesos lagrimones

después de haber hecho amistad

con sufrimiento me cuenta

que hace tres meses

no prueba mujer


 

visionario

siendo parte de mi mundo

el bar de William

lleno de cerveza

me mamo una botella en par patadas

al írseme las luces

no sé qué hago

con las tetas de una mujer

volada en medio siglo


 

salomé

regados los helechos

todo puesto en su sitio

esa ave rara

se empotra en mis testículos


 

oh vida

sufro mucho

por esta gran enfermedad

pobre cuerpo mío

si día a día

no cojo una hembrita

y tú pequeña

en esta noche

me vas a dejar morir


 

gratos recuerdos

en el aniversario de boda

la novia

contempla los retratos

revive detalle a detalle

los ratos más queridos

mientras su marido

viejo borracho

en el bar acostumbrado

sienta dos putas

en sus piernas


 

suena la campana

 suena la campana y un mar de lágrimas

inunda el atrio de la iglesia

y usted ya no es ese gran señor

¿verdad?

saliendo en lentitud

se acomodan los montones

hoy entierran al muerto

y él no lo sabe

yo soy la muerte le dice la muerte

y usted es el muerto

y sépalo que no se puede hacer nada


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