Come mierda

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JA Hernández Cajamarca

«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.

-Dime, qué comemos.

El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:

-Mierda.

Gabriel García Márquez

Normalmente lo primero que le pongo al agua de la ducha es el estómago, soporto más el cambio de temperatura y luego sin más, alineo todo el cuerpo. Hace días mientras me duchaba recordé la historia que un amigo me contó: “Pruebas de potabilidad al agua del municipio contenían restos de heces”, la primera vez que lo oí me sobresalté, la sorpresa fue mayor en la ducha, ya había tomado un gran sorbo de agua. Entonces pensé: “A pesar de los impuestos y la fe, todavía somos unos come mierda”. No tengo forma de comprobar la realidad de esa información, pero sí puedo imaginar a personas escrupulosamente cuidadosas tomando con calma y satisfacción agua del grifo para calmar la sed, la temperatura por esta época del año aumenta, automáticamente se incrementa el consumo de esos residuos.

“Mierda” es una palabra que todavía sobresalta, creo que algunas personas al leerla se cubren la nariz, los de ese grupo no podrían leer tranquilamente a ciertos autores que han hecho de lo excremental un tema para escribir. Sancho se caga de miedo al lado del Quijote. Calvino nos cuenta de Bersabea una ciudad poblada por ambiciosos, avaros y pretensiosos que el único acto desinteresado que cometían era el de defecar, en este caso Calvino que tenía una capacidad fabuladora como pocos hizo de la fabricación de caca un hecho aleccionador. Joyce dedica un rato para hablar de Leopoldo Bloom sentado en el sanitario y formula todo lo que puede suceder mientras un hombre defeca. Whitman menciona los escarabajos que arrastran “Bolitas de estiércol” después de enumerar una serie de personajes infortunados, de los que él era la voz incluidos esos insectos. Pero en mis lecturas ha sido Rabelais quien me ha hecho sentir bien de ser un cagón. Gargantúa es un maestro en las maniobras asépticas:

Después, al  cagar detrás de unas hojas, encontré un cachorro de marta y me limpié con él; pero con sus uñas me ulceró todo el periné; para curarme me limpie al día siguiente con los guantes de mi madre bien perfumados de benjuí. Después me limpié con sauce, hinojo, aneta, mejorana, rosas, hojas de col, trozos de ladrillos, pámpanos, altea, verdasco, que es la escarlata del culo lactuario, y espinacas. Con todo esto me gustaba restregarme las posaderas.

Gargantúa presumía de ser el muchacho más limpio de todos, después de conocer la gama de limpiadores que había usado, no lo dudo. Pero este comentario superficial me lleva a pensar que el excremento tal y como lo usaron Cervantes y Rabelais fue abono eficaz para el sentido del humor. Rabelais como médico y ciudadano conocía muy bien los problemas de aseo público que enfrentaba Francia e hizo de esto un asunto burlesco que debía ser tratado con tanto afán que no se debía tener escrúpulos ni con los guantes de la madre, todo en busca de tener el trasero limpio. Cervantes por su parte siempre se estuvo burlando del Quijote y el heroísmo, en el capítulo XX cuando caballero y escudero son sorprendidos por el ruido de los mazos de batán  Sancho a fuerza de suplicas y trucos deja el Quijote a su lado, todo para demostrar que de pie y al lado de un amigo también se puede defecar:

Mas como don Quijote tenía el sentido del olfato tan vivo como el de los oídos, y Sancho estaba tan junto y cosido con él, que casi por línea recta subían los vapores hacia arriba, no se pudo escusar de que algunas no llegasen a sus narices; y apenas hubieron llegado, cuando él fue al socorro, apretándolas entre los dos dedos, y, con tono algo gangoso, dijo:

-Paréceme, Sancho, que tienes mucho miedo.

-Sí tengo -respondió  Sancho-; mas, ¿en qué lo echa de ver vuestra merced ahora más que nunca?

-En que ahora más que nunca hueles, y no a ámbar- respondió don Quijote.

Más allá de los escrúpulos debería existir una relación amable con esta palabra, es una prueba de lo poco que acepta el hombre los procesos naturales, después de tantos siglos de evolución y defecar, no deja de ser algo vergonzoso. De no ser por los desechos excrementales seguramente la civilización no habría llegado hasta dónde lo ha hecho, luego se convirtieron en un producto directo del demonio,  Peter Sloterdijk asegura que: “La relación que se inculca a los hombres hacia sus propios excrementos suministra el modelo de relación que existe para con todas las basuras de la vida”, si no reconocemos la mierda que sale de nuestro interior será imposible reconocer las otras, tratarlas públicamente y solucionarlas, es probable que por eso el país esté hecho una mierda.

Una alternativa es asumir con gracia el hecho de que haya sorbido los restos de heces que posiblemente se encuentran en el agua municipal como lo hizo Pantagruel:

¿De dónde vienes, Alcofrybas? –yo le respondí: de vuestra garganta señor.- ¿y desde cuándo estás allí?, me dijo. –Desde que vos marchabais contra los Almyrodes, repuse. –Hace más de seis meses, replicó. ¿Y de qué vivías? ¿Qué bebías? –yo contesté: señor, de lo mismo que vos mismo, y de los mejores bocados que pasaban por vuestra garganta percibía yo el derecho de tránsito. Pero bueno, me dijo, ¿y dónde cagabas?-En vuestra garganta, señor, repuse.-ja,ja, tú eres un bravo camarada, dijo él. Con la ayuda de Dios, hemos conquistado todo el país de los Dipsodas: Yo te concedo la castellanía de Salmigondin.-Muchas gracias, señor, repliqué. Vos me otorgáis más bienes de los que merezco de vuestra parte.

Dado que no soy un gigante, ni países se alojan en mi interior, me parece insoportable beber la mierda de otro, debería enviar una carta pidiendo explicaciones por parte de la empresa de acueductos, demandarlos si se comprueba que estamos tomando agua asquerosa. Pero no, odio los procedimientos formales y los turnos para ser atendido en una oficina, la pereza sólo me da para esto.

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1 Comment

  1. La necesidad del agua para cualquier ser vivo es lo elemental, lo que permite solo decir: Que existe en todo esto el producto natural.

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