4 poemas de ocasión en Halloween

Aquelarre, o el gran Cabrón – Francisco de Goya

De todas las fechas cliché Halloween es nuestra preferida y como somos esclavos de las apariencias, les traemos cuatro poemas para la ocasión:

Apertura del Renacimiento

Se movían sobre un cuadro gusanos

y penetraban fuertemente en la pintura de la que fluían,

cuando por el pasillo donde se encontraba

un admirador experto en la materia,

observó y encantado dijo:

¡Vida! ¡Por fin hay vida en la pintura!

Acercándose más se detuvo impresionado al ver

que esto no era lienzo, ni otra técnica ya conocida

sino trozos desgarrados de piel, extendidos

                                         y puestos sobre un marco.

Todo este conjunto producía una extraña belleza

difícil de percibir en su horrible olor.

¡Admirador único de una galería espeluznante!

Dijo al final como crítica a un gran vacío:

¡Sí es verdad, el hombre es arte y qué gran artista

quien hizo de él su obra maestra!

Manicomio (Madhouse)

La duda impresionante

de un vacío cristal

convierte a los hombres

en sábanas que arropan

su propio fantasma.

Un instante del trauma eterno

                                  corto pasa.

Arañan y entierran las uñas.

El cuerpo arrodillado

en una plegaria estridente.

¡A tu espalda!

¡Un golpe!

El silencio de una oscuridad,

cómplice, sueño de todos.

De Antídotos de Ruda (2005)

LC Bermeo Gamboa

Bruja

Francisco de Goya – Caprichos (68): Linda maestra.

El cosquilleo de una escoba en mi pie,

sobre el tejado desciende una mujer desnuda.

Soy el niño del que se alimenta un dios

sin rostro y ya cercano en el sueño.

Su vientre es todo el cuerpo y es la noche

donde brotan moras que son astros

y como las estrellas, frutas misteriosas

que antojan al inocente.

Le pido a la dama y se niega, continua

su caricia, ahora le digo por favor

y tras barrer la altura, limpia, deja un fruto.

De la mujer agarré una mora que latía,

la devoré con prisa temiendo fuera un hombre,

y me sobrecogió un dolor de padre, de Crono.

El Coco

Francisco de Goya – Caprichos (3): Que viene el coco.

Nombro las sábanas y el aire,

individuo que las mueve.

Hablo los insomnios de la infancia,

donde habita.

Reconozco el capricho de Francisco,

el otro sordo, quien grabó

la forma del mito.

Imploro al espanto único,

tejido de inocencias y oraciones,

espero no cierre mi alcoba

y la puerta oculte mi grito.

Escucho a mi madre que vuelve

a borrar con su caricia de concreto,

la angustia de su vacío

y en sueño rellenarme.

De Libro de pan (2010)

LC Bermeo Gamboa

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