Sonetos a la Taberna

III

Este, digo, no es un verso ebrio,

creerán que miento, verdad digo:

“En el día los muertos mueren,

viven los vivos en la noche”.

De su ego y odio se cansa

el hombre de lidiar con el hombre.

Mira como se juntan estos malditos;

en el vientre nocturno se hermanan.

¿Mentira todo? Ve los dos de allá,

si la patria los llevó a la guerra

una mujer los enfrentó en duelo.

Un himno y una canción quedan,

no el rencor, ellos saben de olvido.

Mi cuenta la diga el tabernero.

 L. C. Bermeo Gamboa

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