Elogio de la Luna (Versión No. 2)

Per amica silentia lunae[1]

(Eneida, II, 255)

Virgilio

 
Un mito apócrifo dela Bibliacuenta que Adán y Eva cansados de buscar un lugar donde hacer el amor en completa intimidad, fuera de la vista de Dios que observaba todo y desde entonces ha sido el primer y el mayor voyeur del universo, tuvieron que hacer un pacto con Lucifer para que en una noche de completa oscuridad, una en la que ni el mismísimo Dios se viera la nariz, lograran tener sexo sin sentir la penosa mirada del creador. Cuentan que la luna era tan grande como el sol y con luz propia lo cual hacía las noches igual de iluminadas que los días, por eso cuando Adán y Eva hicieron el pacto, Lucifer les prometió conquistar la luna y oscurecerla, dicen que cuando llegó a la luna se volvió loco y la destruyó en un gran ataque de risa endemoniada. 
 

Al darse cuenta Dios de lo que había sucedido, como castigo le arrancó uno de sus cuernos al demonio y lo puso en el cielo como reemplazo de la luna, además condenó a Adán y Eva diciéndoles: “Toda la progenie que de ustedes pueble el mundo será esclava de la locura y más que aceptar la realidad de su destino, perseguirán siempre lo imposible, serán esclavos de sus sueños y como símbolo imperecedero de todo eso, allí les dejo la luna silenciosa que con un cuerno del demonio he hecho”.   

Esa fue la verdadera razón por la cual Adán y Eva terminaron expulsados del paraíso, sin embargo, cuando Lucifer destruyó la primera luna y hubo completa oscuridad los dos amantes abrieron paso a la historia de la lujuria y Eva quedó embarazada del que sería Caín. Al demonio, según el mito, se le puede distinguir porque camina cojo y tiene un solo cuerno en su frente.

No sé cuál versión del mito bíblico sea más inquietante, lo que sí puedo asegurar es la gran carga de erotismo que hay en torno a las ideas del Edén, la noche y la luna. Sólo imaginar un lugar donde estén dos amantes, desnudos e inocentes, sin ninguna experiencia en nada, y cuya única responsabilidad es ser felices el uno con el otro. Eso señoras y señores es nuestro más grande anhelo, por esa imagen de la felicidad es que muchos viven esperanzados, por eso no es raro que nuestros padres míticos hayan traicionado a su dios por consumar su amor como se debe, yo me pregunto ¿quién no traicionaría a su dios, a sus padres, a sus maestros, a su patria por amor?

En los inicios de la palabra no había poema ni historia que no estuviera marcado por la música, los poetas y cuenteros de la antigüedad, los rapsodas, trovadores provenzales, los juglares solían ser al mismo tiempo músicos porque sabían que la palabra era un instrumento trunco y sólo si estaba traspasado por la música lograría su objetivo: seducir, enamorar.

Una palabra tal vez nos reconforte y la recordamos por algún tiempo, pero una melodía nos alegra o entristece y así pasen muchos años, cuando la escuchemos de nuevo nos vamos en flashbacks a otro tiempo y no solo recordamos, sino que revivimos nuestras experiencias. Así sucede, muchas personas que han perdido la memoria, solo vuelven a reconocerse cuando escuchan una canción.

Era costumbre de los antiguos cuenteros narrar sus historias  en plazas abiertas, en las noches de luna, y solían invocar espíritus que habitaban en la luna y descendían para contar a través de él sus vidas, incluso hubo quienes contaban la historia de que dios vivía en la luna y que estaba hecha de queso, otros contaban la historia de cuando el diablo ayudó a Adán y Eva perdiendo uno de sus cuernos. Fue precisamente bajo el influjo de la luna, pero esa luna filosa que ha obsesionado a los árabes quienes hicieron sus cimitarras y su escritura en tributo a ella, esa luna que quien la llegue a tocar terminará cortado, fue precisamente bajo este influjo que Xeheraxada contó su historia que se alargó por mil noches y una noche. 

El hombre moderno, también a su modo, llegó a la luna, la piso y clavó una banderita como quien dice con soberbia: “yo llegué primero”, sin embargo y pese a todo el espectáculo dela NASA, para la poesía lo importante no es la conquista física de la luna, sino su expresión verbal, la traducción intacta de su misterio al lenguaje de los hombres y en esa área la música puede ser la más idónea. Pero la poesía también tiene sus méritos. 

 

Así pasa por lo menos cada vez que escucho el poema sinfónico de Richard Strauss (el alemán), Así habló Zarathustra, inmediatamente me imagino la geografía de la luna, aunque eso se lo debemos al genial cineasta Stanley Kubrick que en su adaptación de Odisea 2001, la novela de Arthur C. Clarke, utilizó esta obra fondo sonoro. 

Nombrar la luna, ¿quién nombró por primera vez la luna? Sospecho que no fue un sólo hombre el que pronunció está palabra tan asombrosamente humana, fueron a su vez todas las culturas que en el mundo han sido, esa es la tarea continua para los poetas. Personalmente me gusta la simetría de la palabra Moon, en inglés, tiene algo de onomatopeya primitiva, tal vez algún sajón la noche antes de una batalla haya pronunciado ese antiguo nombre como invocación a una deidad. Hablar de la luna, para muchos, suena a cliché y lo es tal como lo muestran el cine, la ciencia y por qué no, también la música. 

La verdadera poesía está directamente ligada al culto de La diosa blanca, tal como sostiene Robert Graves, que partiendo de los bardos galeses del siglo XIII de nuestra era, rastreó hasta la edad paleolítica el mito religioso de la Musa a través del cual regían las mujeres: primeras chamanes y sacerdotisas. 

Este mito originario fue paulatinamente borrado por la historia oficial de las religiones y la consumación del poder masculino. Desde Apolo (Sol) dios griego de la poesía, que no fue más que el sustituto de la diosa luna obligada a usar diferentes nombres para sobrevivir. Así es, la luna es también el símbolo del eterno femenino. De ahí que Graves afirme: No recuerdo poeta auténtico alguno, desde Homero en adelante, que no haya registrado independientemente su experiencia de ella. Se podría decir que la prueba de la visión de un poeta es la exactitud de su descripción de la Diosa Blanca y de la isla en la que gobierna. El motivo de que los pelos se ericen, los ojos se humedezcan, la garganta se contraiga, la piel hormiguee y la espina dorsal se estremezca- cuando se escribe o se lee un verdadero poema, es que un verdadero poema es necesariamente una invocación de la Diosa Blanca, o Musa, la Madre de Toda Vida, el antiguo poder del terror y la lujuria, la araña o la abeja reina cuyo abrazo significa la muerte. 

La luna y sus mil nombres, esa otra historia del origen de las lenguas y que compite con la de Babel, para los poetas es nuestra patrona, por lo que debemos ser leales e invocarla al menos una vez. No en vano Borges que no profesaba ninguna religión escribió:

 Cuando, en Ginebra o Zurich, la fortuna

quiso que yo también fuera poeta,

me impuse, como todos, la secreta

obligación de definir la luna.

 Pero el poema más bello que Borges dedicó a la Musa es uno llamado La cifra, en él retoma los versos de Virgilio:

  La amistad silenciosa de la luna

 (cito mal a Virgilio) te acompaña

 desde aquella perdida hoy en el tiempo

 noche o atardecer en que tus vagos

 ojos la descifraron para siempre

 en un jardín o un patio que son polvo.

 ¿Para siempre? Yo sé que alguien, un día,

 podrá decirte verdaderamente:

 No volverás a ver la clara luna.

 Has agotado ya la inalterable

 suma de veces que te da el destino.

 Inútil abrir todas las ventanas

 del mundo. Es tarde. No darás con ella.

 Vivimos descubriendo y olvidando

 esa dulce costumbre de la noche.

 Hay que mirarla bien. Puede ser última.

 Para terminar este elogio, humildemente pongo mi ofrenda, en el altar:

 Cara a Cara

 Un rostro hay que lo ha visto todo,

en la mejilla del cielo

nos mira de frente la luna.

 

 L. C. Bermeo Gamboa


[1] Traducción: El amistoso silencio de la luna.

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3 Comments

  1. Andres Torres: que fue primer la musica o la poesia?

    Lucho Bermeo: querido amigo eso es como el huevo y la gallina

    – juaaaaaaa
    lo dudo
    el llanto es primero y el llanto es mas inherente a lo musical

    – tal vez, yo me voy por la musica,

    Conclusión? los músicos conquistamos la Luna primero jajajajajaja. eso seria ocmo si los músicos fueran los gringos y los Poetas los Rusos jajajaja

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