Cuenta N.1: Kiss

I wanna rock and roll all nite and party every day

Sí, todos quisiéramos que el rock durara toda la noche y fiesta todos los días. Pero, ay las canciones se acaban y con ellas la noche, los músicos envejecen y mueren; sólo queda la nostalgia y una colección de buenos discos.

Ora Pro Novis Kiss

A muchas personas alguna vez le ha dado por pintarse la cara como payasos, a otros como Kiss. Es grande la diferencia entre un tipo que sale a hacer bromas y a pedalear sobre un monociclo, a uno que sale a vomitar sangre y fuego mientras toca, y a pesar de ello el nombre de la banda sigue siendo ‘besos’, aunque algunas señoras con delirios de agentes secretos hayan descifrado que K-I-S-S, encubre a King’s in Service of Satan (reyes al servicio de Satán). Estos kid’s norteamericanos sólo han tenido excesos de maquillaje y de trabajo, llevan 36 años de recorrido musical a lo que ha contribuido más la mala fama que los comentarios de expertos.

Álvaro Marín una institución del rock en Cali, alguna vez me decía que las sectas cristianas son las mejores difusoras del rock en el mundo, debido a que cada banda desconocida que roza la paranoia religiosa encuentra la fama mucho más rápido, por lo que no es raro que en la misma década que nace Kiss (1972) haya sido considerada la banda más popular en Estados Unidos y que al día de hoy sus ventas de discos en el mundo superen los 200 millones, así sea para quemarlos o botarlos, como hicieron en su momento buenos amigos, actualmente cristianos. Debe causarles algún malestar saber que en Abril del 2009 dieron su concierto en Colombia. Yo sé que aún no los olvidan, a el El Vampiro, El Chico Estrella, El Hombre del Espacio y El Gato.

No importa que no me miren a la cara, yo sé que les duele. A todo rockero convertido le pesa un remordimiento. Lo que no hace la familia, la esposa y los hijos, muy respetuosos ellos, lo pueden las sectas religiosas.

Después de esta pequeña perorata, volvamos a Kiss. Las criaturas que menciono son hombres que han construido un imperio, no tanto musical, sino de entretenimiento. A sus cuentas se suman camisetas, juguetes, tablas de surf y video juegos como el que se vendió en 1998 cuando sacaron su último trabajo de estudio Psycho Circus. Son unos empresarios natos, incluso Gene Simmons quien se llama Eugene Klein (Judío) demostró su capacidad de venta cuando dejó hacer un reality sobre su familia, donde entre otras cosas evidenciamos que no es un vampiro, sino un padre hollywoodense típico casado con una ex conejita playboy y ex actriz de cine erótico, y ya saben a qué me refiero.

 Son hombres, hombres viejos y enfermos quienes todavía deben sobrevivir en el escenario, ¿o morir en el escenario? Como le sucedió a Stanley Eisen, verdadero nombre de Paul Stanley, quien sufrió un aceleramiento cardíaco antes de un concierto en 2007, los médicos le tuvieron que parar su corazón para que normalizara el ritmo y seguido de una resucitación. No sé si el mito de la eterna juventud en  el rock aguante aún.

Yo asumo el rock como una tradición, de la misma forma que asumo la existencia de dinosaurios en el pasado. Nada más en el 2009 murió un Tiranosaurio Rex, quiero decir Richard Wright de Pink Floyd y no por exceso de drogas ni suicidio, más bien de viejo y de cansancio, dos formas de enfermedad. Pero hay que creer en las leyendas para que no mueran las brujas ni Kiss.

(Espera en la próxima cuenta: Iron Maiden)

 

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